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¿Cómo se organiza el material antes de subirlo?
Con una carpeta principal por proyecto y las mismas subcarpetas siempre: video por cámara o por día de grabación, audio aparte, recursos de marca y un brief. Conserva la estructura y los nombres originales de cada tarjeta de cámara; esos nombres y sus códigos de tiempo son los que permiten unir cada clip con su audio. Renombrar todo a mano o mezclar tarjetas en una sola carpeta es la causa más común de archivos que no se vuelven a enlazar.
Antes de borrar o reformatear una tarjeta, comprueba que la copia esté completa. Un programa que genera sumas de verificación (checksums) compara cada archivo copiado con el original y avisa si alguno llegó dañado. Para revisar cómo se trabaja con material entregado por una agencia, consulta el proyecto Homeowners y su caso de estudio.
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¿Cuál es la forma más rápida de enviar archivos de video pesados a un editor?
Depende del volumen total y de tu velocidad de subida, que en muchas conexiones domésticas es bastante menor que la de bajada. Para carpetas moderadas, un servicio de transferencia en la nube o una carpeta compartida (Google Drive, Dropbox, Frame.io o WeTransfer Pro) funciona bien: sube las carpetas tal como están, no un único archivo .zip gigante, porque si la conexión se corta a mitad hay que volver a empezar todo el envío.
Cuando el material es muy pesado y la subida es lenta, dos opciones pueden ayudar. La primera son los archivos proxy: copias livianas del material que permiten editar la historia y, al final, volver a enlazar con los originales para el color y la exportación final. La segunda es enviar un disco físico. En ambos casos, avisa al editor qué enviaste y por qué medio. Si ya tienes las grabaciones y necesitas videos para redes, revisa el servicio de edición de video corto. Al escribir por contacto, incluye el tamaño de la carpeta, la fecha necesaria y las piezas que quieres recibir.

















